“Ningún legado es tan rico como la
honestidad”.
Hace más de diez años escribí un artículo
titulado: “Gracias papi”, en el mismo agradecía al Todopoderoso por el padre
que me había dado y a la vez, la conducta que él, a través de su vida en ese
momento había mantenido. Esto fue lo motivación principal. Pasado todo este
tiempo, y viendo lo que hoy padecemos como sociedad y el entorno en el que
debemos movernos como ciudadanos, debo seguir ratificando lo expresado hace más
de una década.
Hoy todo aquel que haya salido de un hogar
lleno de decencia, primara la responsabilidad, la honestidad y la sinceridad,
tiene que sentirse como todo un desadaptado ante lo que hoy se padece, en un
entorno social dominado por el tigueraje y el desorden. Es como si en las
calles lo que prima es la idea de que no hay temor a la sanción ni a las
consecuencias. En donde la palabra autoridad no es la que prima, sino el del
más fuerte o quien maneje mayor relación con algún poder.
El artículo que he mencionado más arriba,
indica lo siguiente:
“La sociedad dominicana luego de la guerra
del 1965 fue diseñada para conformar todo lo contrario a los ideales patrios y
valores que surgieron de aquella gesta patriótica que tuvo su germen por el
deseo de algunos de desconocer el derecho de la mayoría del pueblo dominicano
en haber elegido al Presidente de la República, el Profesor Juan Bosch y el
desconocer la Constitución de 1963”. Asimismo de evitar que los valores,
ejemplos e ideales de los hombres y mujeres que se destacaron de forma concreta
o anónima no calara en las masas del pueblo dominicano y que sus memorias y
participaciones no fueran un Norte a seguir, sino lo que hoy vemos, que el
principio sea que todo el mundo acepte vivir bajo el desorden, la falta de
autoridad, que no se inculquen los valores patrios, que se envíe el mensaje de
que todo el mundo tiene un precio y un puesto, tenga coherencia en lo que a la
honestidad, seriedad, responsabilidad y concepción ideológica se refiere. En
fin que cada hombre y mujer dirija su vida de forma tal que no sea capaz de ser
ejemplo para sus propios hijos y seres queridos”.
“Se ha ido creando el mensaje equivocado en
nuestro entorno social de que los hombres y mujeres serios, responsables y
honestos, son tontos y estúpidos, porque no aprovechan la oportunidad que les
brinda la vida desde un puesto público o privado para hacerse de “dinero mal
habido”, ya fuere robándolo o lavándolo, utilizando testaferros, entre otras
modalidades; o aquel hombre o mujer que siendo o estando en la actividad política,
no sea capaz de aprovechar un cargo o dirección del partido o del poder, para
enriquecerse, o beneficiar a otros, o que no se dedique al clientelismo y
utilice los recursos del cargo, ya fuere en los Ayuntamientos, el Congreso, la
Junta , la Liga Municipal , o desde el Palacio”.
“Con este panorama hemos querido plantear
que es lo que se desea vender a la gran mayoría y es lo que muchos ven y
expresan o piensan que “en este país no vale la pena ir contra la corriente”. “Sin
embargo, gracias al Todopoderoso porque al menos hoy nosotros, podamos decir
que vivimos cada día que pasa lleno de orgullo por tener el padre que nos
brindó.” “Ha sido un hombre que se ha distinguido por condiciones de un gran
ser humano, con amplia sensibilidad, ha demostrado en hechos que ha llevado el
concepto de la solidaridad a su más amplia expresión, esto quiere decir que no
ha visto al momento en defender los derechos de un hombre o una mujer, ni el
color, ni su clase social, ni su posición política y mucho menos su credo
religioso, sólo el elemento de que eran personas que, por ejemplo, durante los
doce años y en otras oportunidades, estuvieran sufriendo del régimen del Dr.
Balaguer y que eran perseguidos políticos”. “O el caso de los haitianos, cuando
tuvo que denunciar e incluso escribir libros sobre cómo eran traídos hace
veinte o treinta años para el tiro y corte de la caña y como eran tratados en
los ingenios del CEA que no se correspondía con un trato justo ni digno”.
“Así también, como nuestro hogar fue
utilizado como refugio de muchos perseguidos políticos dominicanos y
extranjeros y en nuestra casa eran acogidos atendiendo al aspecto solidario de
la causa de estas personas”.
“En fin, en unos y otros lo que se mostraba
era el apoyo desinteresado de quien siempre ha mantenido su forma de pensar y
su manera de vida, sin doblegarse por intereses económicos, políticos y
sociales”.
“Debemos tanto quien escribe, como mis
hermanos, dar gracias a Dios todos los días por habernos permitido ser sangre
de a quien muchos conocen como Ramón Antonio Veras (Negro), y que nosotros
simplemente le llamamos, papi o papapa”.
“El reconocimiento a nuestro padre, como
defensor de los derechos humanos, es sólo uno de los aspectos y virtudes que
adornan su persona, ya que ese mismo camino y sendero lo ha sido como hombre,
profesional del Derecho, como padre, abuelo y como esposo y compañero de quien
en vida fue nuestra madre, Carmen Teresa Rodríguez”.
“Es cierto que como humano tiene sus
defectos, sin embargo sus virtudes, no marcadas en palabras, sino en hechos y
en realidades, muchas de las cuales han sido públicas, sobrepasan las
primeras”.
“Qué bueno es poder decir a boca llena en
una sociedad como la nuestra, donde se pretende meter a todo el mundo en un
mismo saco, mansos y cimarrones, o sea, que da lo mismo un hombre honesto que
el sinvergüenza, el rastrero que el responsable, el coherente que al veleta,
que no dignifica su posición como profesional, como empresario, como político,
como funcionario ni como padre de familia, por la misma razón de ser de la
descomposición a la que está sometida la sociedad”.
Tal como lo hice en aquella oportunidad en
el año 2006, agradezco y agradeceré eternamente, a mi padre por comportarse con
cualidades extraordinarias como ser humano de bien, un gran profesional y un
mejor dominicano. El que hasta ahora no haya tenido que claudicar en sus
principios que lo vieron nacer, por encima de todo lo que en la vida se le presentó
y que todo ello haya podido transmitirlo a cada uno de nosotros y a los que hoy
son sus nietos y nietas.