Producción

Una producción de Lucía Medina para Al final de la Tarde con Jordi.
Programa Nominado a Premios Gardo 2020, en Actualidad, Región Norte.
Desde el 2 de Junio de 2014.
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lunes, 26 de marzo de 2018

¿Perdemos la Fe?


Lo que estamos viendo en nuestro medio social sigue dándonos la confirmación de que mismo hace tiempo que se encuentra en estado de descomposición avanzada. Diez o quince años atrás cuando se realizaban las encuestas, existían instituciones que siempre mantenían su confianza ante la población, sin embargo, con el paso de esos años y del deterioro y los cambios sociales que hemos ido sufriendo, lo que se nota es que restan pocas que mantengan la credibilidad y la fuerza ante lo que se llama pueblo, como para entender que las cosas caminen bien y motiven confianza.

La semana pasada tocamos el caso del linchamiento del que fue objeto un tal lagrimita, que había sido muerto a manos de una turba enardecida y que en todo momento un médico, Julio Gómez intentó evitar, y sin embargo, éste y su sobrino, Jhon Arias, que resultó herido por el indicado delincuente, fueron los que resultaron puestos en medida de coerción de prisión preventiva por cinco meses. Algo que definitivamente no llevaba un mensaje adecuado para todo el que conociera dicho hecho.

Luego se dan hechos lamentables en que se asesina un joven estudiante, quien respondía al nombre de: Albert Ramírez, previo a su investidura. Resulta de una información dada por el propio director de la Policía, Ney Aldrin Bautista, de que los que participaron en esa acción delincuencial, eran dos policías.

Asimismo, se da en la semana pasada, el robo y posterior asesinato de un comerciante en La Vega, y lo que atinaron los lugareños que conocían a la víctima, que era muy querida y respetada en su comunidad, fue de linchar, matando a palos y quemando los cuerpos de los asesinos.

Luego, se da el hecho del asesinato del capitán de la Policía, Cándido Medina Sánchez, que fue asesinado mientras estaba fuera de su casa en San Pedro de Macorís. Dentro de las informaciones que se manejan es que éste oficial, era uno de los tantos testigos del caso conocido del periodista José Silvestre. Todo pareciera indicar que fue una actuación de mafia. Y ojalá este no sea el inicio de una mala práctica contra testigos en casos de sicariato, lo expreso, porque para mí no es nada nuevo, ya que, en el caso que nos ocupa se hizo de todo contra ciertos testigos.

Cuando vemos unos y otros hechos, tiene necesariamente que concluir que nuestra sociedad ha cambiado y lo que vemos en las calles, con el comportamiento de las personas en el tránsito, nos da a entender que la urgencia se adelantó al encendido de las alarmas; que nos permitan entender que hay situaciones que hace tiempo han estado dando señales sobre la gravedad que acusamos y que la impresión de que el desorden, la inseguridad y el irrespeto, están dominando por encima de toda sensación de esperanza y tranquilidad.

En los niveles que nos encontramos, lo último que necesitamos como país, es que la gente comience a perder la fe en las instituciones que aun puedan quedar o a miembros que pertenecen a las mismas y que aún mantienen luz con sus acciones y proceder, de hacernos pensar que no todo está perdido. Sin embargo, se hace necesario que de una forma o de otra, que las diversas autoridades asuman todo cuanto está ocurriendo como señales que hace tiempo está dando este organigrama social, que ya no aguanta más podredumbre de la que tiene en su cuerpo, tarde o temprano, no habrá necesidad de utilizar bisturí para seguir viendo todos los males que de ella podrán salir.

Con todo el respeto que me merece el presidente de la Suprema Corte de Justicia, que ante todo lo que ha estado ocurriendo a nivel delincuencial y los linchamientos, alega que la justicia, nada tiene que ver. Y creo, que, todas las instituciones ligadas a prevenir o enfrentar estos fenómenos tienen su cuota de responsabilidad, en menor o gran medida. Es importante que cada actor del sistema, así como cada funcionario y ciudadano, asuma su cuota de responsabilidad y se reconozcan que no vamos por buen camino en este ámbito y se hace necesario reflexionar para transformar toda la porquería que tenemos como sociedad.

Claro que da impotencia a las víctimas de hechos delincuenciales comunes y de graves homicidios, ver como los victimarios se le burlan en las caras o lo ven en otros casos y esto ante la impunidad o falta de justeza, crea resquemor. Pero nada justifica que se quiera hacer justicia en sus propias manos, porque no tendremos diferencia entre los que cometen los hechos y quienes somos afectados. Expongo nueva vez el caso propio, ustedes no se imaginan las veces que veíamos la burla de quienes planificaron y materializaron el hecho del atentado, como en cada reenvío había una acción burlesca que era visto por los propios jueces, como diciendo aquí los imputados somos los que manejamos el proceso y eso les juro que causaba indignación, pero nunca nos pasó como familia por la mente de tomar la ley del Talión como medida.

En este país hay que entender también, asumo que desde el punto de vista sociológico, existe una deuda acumulada, fruto de la impunidad y esto también, ha hecho su trabajo en la mentalidad de las personas, en entender que aquí nada se resuelve.

No podemos permitir que la fe, sea lo último que se pierda. Que la autoridad y la justicia, las personas entiendan que no las pueden llevar a cabo por sus propias manos, creyendo que no habría más nada que hacer y que la gota reboso la copa. Si esto sigue ocurriendo y la venganza y la violencia, sean lo que prime, definitivamente, estarán ganando todo el que ha promocionado los hechos delincuenciales y criminales en este país y que se han lucrado del desorden por igual.

Ahora bien, las autoridades y todo el que maneja una cuota de poder, deben asumir aún más compromiso ante lo que está sucediendo, que aún estamos a tiempo. ¿O estarán dispuestos a seguir permitiendo la pérdida de credibilidad y fe de las personas en las instituciones?

lunes, 19 de marzo de 2018

Mensaje sin odio


El caso del doctor Julio Gómez y su sobrino Jhon Arias, es de aquellos que le puede ocurrir a cualquier persona en este país. Y son de los hechos que vienen como consecuencia de lo que vivimos a diario, con el aspecto de la delincuencia ordinaria, esa que no ha sido posible reducir y es la que ha puesto a los dominicanos a pensar estar más en sus hogares que en las calles.

Sin embargo, este expediente que mencionamos, se trata de un hecho en el que las víctimas estaban en su hogar departiendo en familia y el delito fue a buscarlos, muestra de que tampoco ahí se puede decir que tenemos seguridad. Es lo que ha provocado que nuestras casas parezcan más el espíritu de fortalezas y que tengamos de todo para evitar que llegue a nosotros la afectación.

Tanto el médico Gómez como su sobrino, estudiante de término de ingeniería pudieron conseguir, luego de cinco meses, la variación de su medida de coerción de prisión preventiva. Por un hecho que ni buscaron ni alentaron ni participaron; porque el linchamiento fue fruto de los vecinos que a una vez estaba sometido el delincuente de apodo “lagrimita”, por el propio galeno pero no pudo evitar que la turba la matara a golpes. Hay que se produjo, lo que se establece la frase: “pagaron justos por pecadores”.

En este asunto hay muchas vertientes, desde la injusticia cometida por un sistema que cada día es más cuestionado; de la falta de seguridad que se supone debe brindar a cada ciudadano el Estado; de la impotencia a que ha llevado tanta impunidad y una delincuencia que cada día va en aumento y no da respiro alguno a una población que está harta y se siente desprotegida; de que el mensaje que está llegando, es que los delincuentes y corruptos tienen más facilidad de recibir justicia o salir a las calles una y otra vez, que la gente decente.

El caso del médico Julio Gómez y su sobrino Arias, es algo, como dijimos al inicio, del que nadie está exento y que puede ser objeto de atracos en las calles y sus casas. Hoy vemos en videos por redes sociales, como la gente se ha ido armando porque entiende no tiene otra manera de enfrentar a los que van en busca de su pertenencias y de sus vidas.

A pesar de todo el viacrucis que pasó en la cárcel el galeno, y que aún le queda enfrentar el proceso que se mantiene, ha dicho lo siguiente: “que aprovechó el tiempo en la cárcel para predicar el evangelio a los internos y seguirá visitando la cárcel de Monte Plata para seguir predicando”. Solamente en un corazón alejado del odio y la venganza; pueden salir palabras que reflejan la paz que posee. No importó tanto saña en su contra, aun así no envenenó su espíritu de quienes crearon toda esta trama de involucrarlos.

Ojala nos sirva de mensaje para una sociedad cada día más violenta y donde se promueven muchos sentimientos y pensamientos de prejuicios y enfrentamientos. Ya la seriedad, responsabilidad y decencia, no son valores que caben en el modelo social que tenemos y padecemos.

Ahora bien, cada día se refleja como el tema de la seguridad y la delincuencia sigue siendo tópicos que no han tenido una respuesta como hoy exige la demanda.

lunes, 22 de enero de 2018

En acciones para el ejemplo


Hace un par de años escribimos un artículo, el cual lo titulamos, “A Duarte con el ejemplo”. Viendo todo lo que sigue siendo nuestro orden social, que al leer, estas líneas, se podrán dar cuenta que pareciera que fuera actual, y es porque no ha habido un enfoque para transformar lo que tenemos y padecemos como sistema. Donde se ha perdido el respeto al orden institucional, o quizás se ha seguido el mismo método de que lo que importa es el personalismo y lo individual, el egoísmo. Tomando en cuenta su fecha de nacimiento y que los valores que hoy nos siguen dominando, no son los mejores, exponemos lo que expusimos hace un tiempo, veamos y citamos:

“Vivo convencido, que viendo la sociedad que hoy padecemos, es fruto entre otras cosas, de los malos ejemplos que se notan más que son provocados desde el poder político, económico, eclesiástico y social. Si los que somos ciudadanos comunes y ordinarios, que no manejamos influencia ni poder alguno, vemos actitudes y comportamientos: inadecuados; irregulares; sancionables pero con impunidades; irregulares; moralmente tachables y sin ética; entre otros, qué mensaje le estamos enviando a esos jóvenes, principalmente, que andan confundidos y viendo que lo fácil, politiquería, mediocre, corrupto, sin cumplimiento de ley; es lo que vale y no el esfuerzo, la responsabilidad, honestidad, moral y decencia.

Un ejemplo de todo esto, se encuentra lo escrito por el veterano periodista, Molina Morillo, cuando expresa en su artículo del día de ayer, en el diario el Día, lo siguiente: “Un mil doscientos setenta y siete. Anoten ese número como símbolo de la irresponsabilidad social, de la sinvergüencería política y de lo poco interesado que se nos presenta el Estado dominicano para combatir la corrupción”.

“¿Por qué? Pues porque ese es el número de funcionarios públicos a quienes no les ha dado la gana de cumplir con la ley que les ordena rendir una declaración jurada de sus bienes, lo que facilitaría las correspondientes investigaciones sobre enriquecimiento ilícito de funcionarios que manejan fondos públicos”.

“Lo malo no es solamente que esos funcionarios deben estar muertos de la risa a sabiendas de que nunca serán investigados, sino que tampoco hay una autoridad que asuma esa persecución”.

Esto que enuncio es apenas una muestra de los hechos y acciones que deben comenzarse a cambiar, para que los ejemplos que se intentan llevar o que se requieren para cambiar la descomposición social que hoy acusamos.

“Hace unos seis años que publicamos un artículo con el título “Si Duarte Viviera”, donde exponíamos lo que era la situación y la realidad de nuestra sociedad, en ese momento y lo que entendíamos era el significado al que había caído el valor o el respeto a nuestro insigne Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y que basado en ciertos hechos o escándalos que se habían cometido en ese año del 2005, la comparación con los ideales del patriota con el comportamiento social”.

“Nos ha motivado desempolvar este escrito, el vergonzoso y lastimero comunicado, que hiciera publicar el Senado en los medios de escritos de comunicación, confundiendo el Día de Duarte, 26 de enero, de su nacimiento, con el de su muerte. Dios nos ampare. Veamos el artículo de marras y citamos”:

“Siempre vivimos destacando a ciertos países del globo terráqueo por la forma que sus habitantes resaltan sus valores patrios y el lugar en que sitúan a sus héroes, buscando, en cierta forma, de que los cimientos en que se fundó esa determinada nación no perezcan ni se debiliten”. “Hacen de todo ello una responsabilidad estatal, a tal punto que castigan severamente los improperios y faltas cometidas en contra de sus símbolos”.

“Continuamos citando: “Ejemplos de todo cuanto hemos indicado son más frecuentes cada día en nuestra sociedad y lo peor es que cada momento es menos el factor sorpresa entre nosotros”. “Los hechos combinados que ocurrieron donde”: “un delincuente fue vitoreado y escoltado por una parte de la ciudad capital, envuelto en la bandera dominicana”; “el legislador que fue atrapado traficando con ciudadanos chinos y que se ha burlado de la justicia, no es capaz de recibir el rechazo de sus compañeros de partido ni de curul”.

“Cada vez, es más notorio que la conmemoración del natalicio de Duarte y de otras fechas y en esa misma vertiente todos aquellos llamados a asumir posiciones o funciones públicas no hacen honor a hombres como él”.

“Sigue diciendo el escrito citado: “Es un pequeño reflejo de lo que es nuestra sociedad, un ambiente donde todo se está rigiendo por la ley del más fuerte, del desorden, donde cada quien está haciendo lo que quiere y con la indiferencia y complicidad muchas veces de las instituciones llamadas a imponer el ejemplo”.

“Y lo del Senado y la publicación, no es propio solamente de esta institución, es una descomposición a todos los órdenes, contra lo que tendremos que seguir luchando para no hacer del olvido parte de la historia”.

Para terminar, no quiero dejar de citar, lo que apuntara en un artículo para ese tiempo que tocamos el tema, fue escrito por el periodista y abogado, Adriano Miguel Tejada, indicando lo siguiente: “El gran problema del país es que cada día son más los dominicanos que no creen en la política ni en los políticos, ni en la justicia, ni en la Policía, ni en la prensa, ni en la iglesia. Es más, el nivel de frustración es tan grande que ni siquiera los logros que se han obtenido en los últimos años son aceptados”.

Por supuesto: los malos políticos, los periodistas venales, los policías delincuentes, los jueces parciales y los curas inmorales tienen la culpa de lo que pasa. Pero el gran culpable es un sistema institucional que no condena ni siquiera moralmente a los infractores.

Como pueden ver, uno de nuestros factores de la descomposición que acusamos y que desdice mucho de lo que fueran los ideales del patricio, está en el ejemplo. Es con hechos y acciones del día a día, de cada dominicano y no con palabras, ni publicidades, que se sigue a Juan Pablo Duarte y Diez.

martes, 12 de diciembre de 2017

Gratitud eterna

“Ningún legado es tan rico como la honestidad”.

Hace más de diez años escribí un artículo titulado: “Gracias papi”, en el mismo agradecía al Todopoderoso por el padre que me había dado y a la vez, la conducta que él, a través de su vida en ese momento había mantenido. Esto fue lo motivación principal. Pasado todo este tiempo, y viendo lo que hoy padecemos como sociedad y el entorno en el que debemos movernos como ciudadanos, debo seguir ratificando lo expresado hace más de una década.

Hoy todo aquel que haya salido de un hogar lleno de decencia, primara la responsabilidad, la honestidad y la sinceridad, tiene que sentirse como todo un desadaptado ante lo que hoy se padece, en un entorno social dominado por el tigueraje y el desorden. Es como si en las calles lo que prima es la idea de que no hay temor a la sanción ni a las consecuencias. En donde la palabra autoridad no es la que prima, sino el del más fuerte o quien maneje mayor relación con algún poder.

El artículo que he mencionado más arriba, indica lo siguiente:

“La sociedad dominicana luego de la guerra del 1965 fue diseñada para conformar todo lo contrario a los ideales patrios y valores que surgieron de aquella gesta patriótica que tuvo su germen por el deseo de algunos de desconocer el derecho de la mayoría del pueblo dominicano en haber elegido al Presidente de la República, el Profesor Juan Bosch y el desconocer la Constitución de 1963”. Asimismo de evitar que los valores, ejemplos e ideales de los hombres y mujeres que se destacaron de forma concreta o anónima no calara en las masas del pueblo dominicano y que sus memorias y participaciones no fueran un Norte a seguir, sino lo que hoy vemos, que el principio sea que todo el mundo acepte vivir bajo el desorden, la falta de autoridad, que no se inculquen los valores patrios, que se envíe el mensaje de que todo el mundo tiene un precio y un puesto, tenga coherencia en lo que a la honestidad, seriedad, responsabilidad y concepción ideológica se refiere. En fin que cada hombre y mujer dirija su vida de forma tal que no sea capaz de ser ejemplo para sus propios hijos y seres queridos”.

“Se ha ido creando el mensaje equivocado en nuestro entorno social de que los hombres y mujeres serios, responsables y honestos, son tontos y estúpidos, porque no aprovechan la oportunidad que les brinda la vida desde un puesto público o privado para hacerse de “dinero mal habido”, ya fuere robándolo o lavándolo, utilizando testaferros, entre otras modalidades; o aquel hombre o mujer que siendo o estando en la actividad política, no sea capaz de aprovechar un cargo o dirección del partido o del poder, para enriquecerse, o beneficiar a otros, o que no se dedique al clientelismo y utilice los recursos del cargo, ya fuere en los Ayuntamientos, el Congreso, la Junta , la Liga Municipal , o desde el Palacio”.

“Con este panorama hemos querido plantear que es lo que se desea vender a la gran mayoría y es lo que muchos ven y expresan o piensan que “en este país no vale la pena ir contra la corriente”. “Sin embargo, gracias al Todopoderoso porque al menos hoy nosotros, podamos decir que vivimos cada día que pasa lleno de orgullo por tener el padre que nos brindó.” “Ha sido un hombre que se ha distinguido por condiciones de un gran ser humano, con amplia sensibilidad, ha demostrado en hechos que ha llevado el concepto de la solidaridad a su más amplia expresión, esto quiere decir que no ha visto al momento en defender los derechos de un hombre o una mujer, ni el color, ni su clase social, ni su posición política y mucho menos su credo religioso, sólo el elemento de que eran personas que, por ejemplo, durante los doce años y en otras oportunidades, estuvieran sufriendo del régimen del Dr. Balaguer y que eran perseguidos políticos”. “O el caso de los haitianos, cuando tuvo que denunciar e incluso escribir libros sobre cómo eran traídos hace veinte o treinta años para el tiro y corte de la caña y como eran tratados en los ingenios del CEA que no se correspondía con un trato justo ni digno”.

“Así también, como nuestro hogar fue utilizado como refugio de muchos perseguidos políticos dominicanos y extranjeros y en nuestra casa eran acogidos atendiendo al aspecto solidario de la causa de estas personas”.

“En fin, en unos y otros lo que se mostraba era el apoyo desinteresado de quien siempre ha mantenido su forma de pensar y su manera de vida, sin doblegarse por intereses económicos, políticos y sociales”.

“Debemos tanto quien escribe, como mis hermanos, dar gracias a Dios todos los días por habernos permitido ser sangre de a quien muchos conocen como Ramón Antonio Veras (Negro), y que nosotros simplemente le llamamos, papi o papapa”.

“El reconocimiento a nuestro padre, como defensor de los derechos humanos, es sólo uno de los aspectos y virtudes que adornan su persona, ya que ese mismo camino y sendero lo ha sido como hombre, profesional del Derecho, como padre, abuelo y como esposo y compañero de quien en vida fue nuestra madre, Carmen Teresa Rodríguez”.

“Es cierto que como humano tiene sus defectos, sin embargo sus virtudes, no marcadas en palabras, sino en hechos y en realidades, muchas de las cuales han sido públicas, sobrepasan las primeras”.

“Qué bueno es poder decir a boca llena en una sociedad como la nuestra, donde se pretende meter a todo el mundo en un mismo saco, mansos y cimarrones, o sea, que da lo mismo un hombre honesto que el sinvergüenza, el rastrero que el responsable, el coherente que al veleta, que no dignifica su posición como profesional, como empresario, como político, como funcionario ni como padre de familia, por la misma razón de ser de la descomposición a la que está sometida la sociedad”.


Tal como lo hice en aquella oportunidad en el año 2006, agradezco y agradeceré eternamente, a mi padre por comportarse con cualidades extraordinarias como ser humano de bien, un gran profesional y un mejor dominicano. El que hasta ahora no haya tenido que claudicar en sus principios que lo vieron nacer, por encima de todo lo que en la vida se le presentó y que todo ello haya podido transmitirlo a cada uno de nosotros y a los que hoy son sus nietos y nietas.