Producción

Una producción de Lucía Medina para Al final de la Tarde con Jordi.
Programa Nominado a Premios Gardo 2020, en Actualidad, Región Norte.
Desde el 2 de Junio de 2014.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

“Un perfeccionista no busca la perfección, sino el error, un religioso no busca gracia para vivir sino como cumplir la ley, un hijo de Dios no busca el pecado, sino al pecador. Quien ha sido amado, ama, quien ha sido comprendido, comprende y tolera, quien es ayudado, comparte, quien es incluido no rechaza, quien es favorecido, favorece, quién se valora no se vende, quien es libre no disimula, quien no debe, no se esconde, quien no teme, no finge, quien no está herido, no se ofende, quien tiene identidad no se tuerce, quien se respeta, no se contamina, quien se ama no se anula, quien no vive a oscuras, no rechaza la luz. Buscamos llenar lo vacío con lo que creemos merecer”. (Cosme).

A veces nos cuesta trabajo aceptar y reflexionar sobre en qué forma nos encontramos. A veces lo difícil es darnos cuenta que no nos podemos encontrar con nosotros mismos, y vivimos buscando cosas para distraer la atención de lo realmente importante. A veces es difícil asumir que aquello que nos está manejando en momentos que requerimos de mayor fuerza o de otras salidas, es el ego y no el espíritu. Queremos y anhelamos algo, sin embargo, sino somos capaces de miráramos nunca podremos hacernos conscientes que nuestra fortaleza debemos buscarla donde realmente si estamos fallando o debilitados o perdidos; en la parte del espíritu.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

“La claridad de pensamiento es hermana de la certeza y prima de la visión. Se espera de nosotros que tengamos objetividad y enfoque en nuestro caminar, y si es necesario desmontarlos, ajustar el lente y recalcular la ruta, para abandonar o corregir una ruta que puede sacarnos del camino. Apocalipsis 3:15 dice “y unge tus ojos con colirio, para que veas”, el consejo de Jesús es el colirio para un mundo que perdió el rumbo, se avergüenza de preguntar y no se devuelve porque “aparentar” estar correcto luce más real, que reconocer, reorientarse y reiniciar. La oscuridad refinada nunca podrá ser luz, la mala compañía nunca terminará bien y la luna aún cubierta de nubes, sigue siendo luna. Ver es comprender, remover el velo y tocar el cielo!”. (Cosme).

Dicen que no hay peor actitud o posición que asumir la soberbia como guía o base para seguir adelante una vida. Lo peor es la lucha interna que puede tener un ser humano, entre lo que está bien o está mal. Entre lo que es ir por buen sendero y otro, dando tumbos. Y si es guiado por alguna incorrecta posición, seguirá adelante, a pesar de reconocer o al menos sentir, que no va acorde los lineamientos de lo que Dios espera de nosotros. Alguien me decía hoy hay luchas entre el diablito de un lado y el ángel del otro, a veces hacemos caso al que no debemos porque queremos satisfacer lo que el egoísmo y la crueldad disfrazada que nos comanda, no así la Palabra del Todopoderoso, porque simplemente, estamos evitando abrir los ojos y lavarlos, para darnos cuenta de lo mal que andamos o sabiendo lo que intuimos, seguimos ahondando en el mismo error, pero no deseamos reconocerlo y eso nos hace ciegos ante la claridad que está frente a nuestros ojos. No nos tomamos momentos para reflexionar sobre cómo vamos, porque creemos que distrayéndonos estamos resolviendo el problema y lo que hacemos es eludirlo.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

Uno de los grandes legados que tenemos como seres humanos ante Jesús, es tener frente a nosotros nuestros propios espejos de vida, que en este caso son o fueron nuestros ancestros o ascendientes. Nuestros bisabuelos, abuelos y padres. Mirar con honra y respeto su caminar y sus vida; honrar su historia y su proceder y saber que con los instrumentos que tenían a mano en su conocimiento hicieron cuanto pudieron. Nos toca a cada uno en su momento hacer la mejoría en lo que pudo ser un yerro generacional. Venimos a esta vida a transformarnos y transformar existencia, la propia y la de quienes hoy siguen y miran nuestros pasos. Saber que muchas cosas influyen en nuestra conducta y forma de comportarnos ante los demás y es muchas veces fruto de lo que hemos aprendido por generaciones o es fruto de lo que tenemos en nuestros propios genes que nos definen. Nuestro gran papel es poder ver con los ojos del corazón y desde el amor, todo aquello que tienda a mejorar quienes somos, para que aquellos con quienes hacemos vida, puedan aprender en forma distinta o hacer el cambio en aquellas situaciones que siempre han caracterizado de quienes hemos provenido. 

Dar gracias por lo que hemos recibido y pedir a Dios que nos ayude en aprender la lección para desde el respeto, hacer el cambio que nos corresponde. Es muchas veces una manera de amarnos y amar a toda aquellos que compartirán nuestra existencia. Como Dice Jesús en el Evangelio: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Nada hacemos con criticarnos o criticar de dónde venimos, sino estamos dispuestos a mejorar quienes somos y se trata, no de desmeritar sino de hacer el reconocimiento y con las virtudes de todos aquellos de quienes provenimos, hacerlo mucho mejor, desde el amor. Alejemos de nosotros lo que puede impedirnos vernos y ser acorde la voluntad de Dios.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Reflexión del Día

Recuerda que aquello que muchas veces nos enseña a caminar por mejores senderos; o nos ayuda a tener que renovar fuerzas; nos permite conocer cómo reaccionamos ante las peores circunstancias; saca muchas veces lo mejor que tenemos y nos aleja de lo peor; nos permite conocer el tipo de fe que somos capaces de construir. Puede que todo parezca oscuro, pero a la larga debemos mantener la esperanza y levantarnos con mayor fuerza para seguir adelante, pero con más fortaleza y sabiduría. Recuerda que detrás de cada prueba está Dios viendo y guiando nuestros pasos para que no nos desalentemos y evitar rendirnos.

martes, 30 de octubre de 2018

Reflexión del Día

“San Pablo, en uno de sus más importantes e impactantes discursos, dijo que a los ojos de Dios quien no tiene amor es “como címbalo que retiñe” eso me hizo pensar que “el ritmo de nuestro corazón marca un compás entre la vida y la muerte cuya música Dios escuchará hasta que termine la sinfonía de esta vida”. La familia, el matrimonio, los amigos, las hermandades no son más que espacios para ensayar el estilo de vida que tendremos en el cielo, a amar se aprende amando… en el roce, en el caer y levantarse, en el perdón y en el sacrificio. Ofender, airarse, odiar, resentirse, amargar, herir le bajan la nota al amor y se la suben al dolor, revisa eso, quien dice amar a Dios no vive desafinando”. (Cosme). 

Alguien nos preguntó en una oportunidad: “qué te hace luchar a este altura de tu vida; qué te motiva a creer que debes seguir sin rendirte? Le respondimos; la fe en Dios y el amor que sentimos en nuestra alma y que está dispuesta para todas las personas que me ligan o con quien me relaciono o que de una forma o de otra nos han hecho avanzar como ser humano. Hemos aprendido que los problemas estarán ahí como adversidades y pruebas; ellas no se irán hasta que no aprendamos de ellas; no podemos dejar de vivir porque aparecen una y otra situación. Hay quienes desean planificar su vida o si desea ser feliz o amar; dependiendo de que en ese momento no hay conflictos o cosas por resolver; y eso es como creer que la felicidad como el amor, dependen de si hoy estás enfrentando o no problemas, y es que ambas sirven como herramientas para luchar con mayor ahínco y no ir perdiendo lo que tenemos como luz en nuestro interior. Nosotros queremos decirles a otros y les aconsejamos sobre sus vidas; o dirigimos personas; pero no somos capaces de vernos a nosotros mismos y ensayar en nuestro haber todo lo que hemos aprendido y asimilado, sino que nos quedamos en la misma acera sin cruzar la calle, ya sea por temor o porque no nos hemos dado el permiso de enfrentar todo lo que nos toca, desde el y con el amor, es así que Dios desea que veamos cada obstáculo que tenemos. Es como luchar sin fe; es como vivir sin vida; porque siempre estarán ahí cosas por solucionar y nos podemos supeditar nuestra emoción por qué queremos hasta planificar cuando amamos y permitimos que nos amen. Ensayemos en nosotros mejores formas porque la que estamos utilizando no nos está dando resultado sino es dando oportunidad a lo que Dios quiere para vernos con mayor fe y creciendo en Él, así como un granito de mostaza, que a pesar de lo que debe atravesar, crece como un gran arbusto y ofrece sombra a quien lo requiere y tiene su raíz para sostenerse. Así debemos ver la presencia de Dios en nosotros. ¿De qué nos sirve, sino podemos aplicarla en nuestras vidas para estar mejor de lo que estamos? Ensaya en ti de una mejor manera. Desde el amor.

Quieres luchar o deseas rendirte porque no han salido las cosas como planificas siempre. O deseas crecer luchando y así hacer fuerte lo que es tu fe y el su presencia en ti?