Producción

Una producción de Lucía Medina para Al final de la Tarde con Jordi.
Programa Nominado a Premios Gardo 2020, en Actualidad, Región Norte.
Desde el 2 de Junio de 2014.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

Hace tiempo que estamos conscientes de que de algo deben servirnos las experiencias propias y ajenas. El atravesar por las pruebas que nos pone Dios en el camino. Algo que hemos aprendido y es que cuando tu alma es tocada por alguna motivación de alguna índole que has experimentado en tu vida, son muchas las cosas que comienza a cambiar en ti. Son muchas las situaciones de tu vivencia que comienzas a verla en otras formas. Lo que antes era indiferente, hoy lo sientes y te hace reaccionar lo que antes no te hacía mella. No nos creemos más creyentes que nadie, ni aspiramos a eso. Tratamos hoy de estar más acorde con la Palabra de Dios y que nuestras vidas sean las acordes la integridad.

Hoy día, y ahora más que nunca entiendo la educación de mis padres, aborrezco la mentira; la doble cara; la hipocresía; y la deslealtad. Hemos sabido aprender lo que e estar del lado de quien daña con una falacia a otros pero también te resquebraja interiormente y te hace pensar que puedes hacer de eso una costumbre, hasta que se te impone una realidad, la verdad Divina contra la cual nada puedes hacer. Hace tiempo alguien muy querida por nosotros, nos dijo: “Jordi di toda la verdad aunque duela, no niegues ante nadie tus errores, porque es la mejor manera de iniciar por un mejor camino. Hay experiencias que te hacen cambiar y promesas qué haces ante Dios, que te hacen ver la existencia y te cambian todo lo que para ti era el concepto de vivir y de ver tu existencia desde otra perspectiva.

Hoy aborrecemos quien no es capaz de mostrar sus hechos acorde sus palabras. Si antes no veíamos en la burla o en la angustia ajena, algo que nos hiciera reaccionar o hacernos indiferentes; no nos sentimos cómodos ante quienes puedan hacerlo en detrimento de otra persona, porque de alguna manera automática, nos colocamos en el mismo lugar como si fuésemos nosotros, y de inmediato se enciende una luz que nos llega al corazón y lo sentimos como si fuera propio. Hoy día vivimos más acorde a la compasión; la comprensión; la empatía; y el amor. Hoy buscamos sentir y hacer sentir de forma real lo que tenemos dentro. Si amamos, amamos; si queremos abrazar o expresar algún ser querido; lo hacemos disfrutando cada detalle; y le aseguramos que todo lo llevamos a cabo y sale desde el alma. Cuando sientes eso, sabes que lo espiritual te ha tocado y no con ello, dejas de ser humano, todo lo contrario. Puedes ver más allá de lo que antes simplemente era algo ciego o cerrado a observar. Por eso, esa frase: “no hay peor ciego que aquel que no desea ver”. Y esto se aplica hacia nosotros mismos y cómo estamos actuando con los demás. Hoy día agradecemos a muchas situaciones que pudieron en cuestionamientos nuestra forma de pensar; muchas consecuencias que fueron fruto de graves errores y que te abren los ojos del alma de una forma, que solamente, la presencia de Dios te permite reconocerlas y asimilarlas para aplicarlas en tu día a día.

Damos gracias a cada adversidad que nos permitió hoy sentirnos un ser humano más acorde a lo que sentirse pleno desde el Espíritu. Sun con muchos defectos, sin embargo, buscando que ninguno sea determinante en permitirme volver a los yerros del pasado y ver la vida con el optimismo y esperanza que hemos aprendido. Gracias Señor y quien de una forma o de otra nos ha tocado y mostrar un mejor sendero.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

A veces hay quienes pasan por esta vida y no asimilan ni aprenden lo que requieren para seguir transcendiendo como seres humanos. Hay momentos en la existencia de cada quien, que nos llama a vernos y reflexionar de que algo no andan bien en nosotros y necesitamos detenernos para vernos y analizarnos. Necesitamos darnos cuenta de qué tan desorientados y perdidos estamos cuando no somos capaces de reconocernos y dentro de nosotros mismos, sabemos que como estamos y vamos, no está bien. Sin embargo, hacemos de todo par no enfrentarlo ni asumirlo, buscamos distracciones y volvemos y caemos en el mismo hoyo o yerro.

A veces el poder divino quiere ver con compasión al pecador; al perdido; al confundido; a quien hace tiempo perdió la fe; al cansado; en fin, busca detenerlo para que de una forma o de otra, ves en alguna experiencia o prueba, lo que requiere para una oportunidad de transformar su vida. Hay de aquellos que solamente siguen adelante asumiendo soberbia y prejuicios, porque estarán peor que ciegos y cerrados desde el corazón. Bendecidos aquellos que pueden hacer un pare en sus vidas y darse cuenta cuál fue el hecho, acción o situación; que le hizo cambIar, porque nunc dejará de reconocer la gratitud.

A veces debemos preguntarnos qué tan humilde somos para acoger consejos, sea de la divinidad, de alguna amigo o de una determinada situación? Dependerá mucho de cómo estamos. Solamente piénsalo sin prejuicios y si ya has pasado eso que detuvo tu tren descarrilado y sin frenos, y pudiste verlo y agradecerlo en hechos, agradece a Dios y a tus ángeles; sino, cierra este mensaje y en algún momento te tocará todo lo que hará te parece una necedad de mi parte. No te preocupes yo estuve alguna vez dentro de os que cerraba mi poco de sabiduría a eso.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

“Un perfeccionista no busca la perfección, sino el error, un religioso no busca gracia para vivir sino como cumplir la ley, un hijo de Dios no busca el pecado, sino al pecador. Quien ha sido amado, ama, quien ha sido comprendido, comprende y tolera, quien es ayudado, comparte, quien es incluido no rechaza, quien es favorecido, favorece, quién se valora no se vende, quien es libre no disimula, quien no debe, no se esconde, quien no teme, no finge, quien no está herido, no se ofende, quien tiene identidad no se tuerce, quien se respeta, no se contamina, quien se ama no se anula, quien no vive a oscuras, no rechaza la luz. Buscamos llenar lo vacío con lo que creemos merecer”. (Cosme).

A veces nos cuesta trabajo aceptar y reflexionar sobre en qué forma nos encontramos. A veces lo difícil es darnos cuenta que no nos podemos encontrar con nosotros mismos, y vivimos buscando cosas para distraer la atención de lo realmente importante. A veces es difícil asumir que aquello que nos está manejando en momentos que requerimos de mayor fuerza o de otras salidas, es el ego y no el espíritu. Queremos y anhelamos algo, sin embargo, sino somos capaces de miráramos nunca podremos hacernos conscientes que nuestra fortaleza debemos buscarla donde realmente si estamos fallando o debilitados o perdidos; en la parte del espíritu.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

“La claridad de pensamiento es hermana de la certeza y prima de la visión. Se espera de nosotros que tengamos objetividad y enfoque en nuestro caminar, y si es necesario desmontarlos, ajustar el lente y recalcular la ruta, para abandonar o corregir una ruta que puede sacarnos del camino. Apocalipsis 3:15 dice “y unge tus ojos con colirio, para que veas”, el consejo de Jesús es el colirio para un mundo que perdió el rumbo, se avergüenza de preguntar y no se devuelve porque “aparentar” estar correcto luce más real, que reconocer, reorientarse y reiniciar. La oscuridad refinada nunca podrá ser luz, la mala compañía nunca terminará bien y la luna aún cubierta de nubes, sigue siendo luna. Ver es comprender, remover el velo y tocar el cielo!”. (Cosme).

Dicen que no hay peor actitud o posición que asumir la soberbia como guía o base para seguir adelante una vida. Lo peor es la lucha interna que puede tener un ser humano, entre lo que está bien o está mal. Entre lo que es ir por buen sendero y otro, dando tumbos. Y si es guiado por alguna incorrecta posición, seguirá adelante, a pesar de reconocer o al menos sentir, que no va acorde los lineamientos de lo que Dios espera de nosotros. Alguien me decía hoy hay luchas entre el diablito de un lado y el ángel del otro, a veces hacemos caso al que no debemos porque queremos satisfacer lo que el egoísmo y la crueldad disfrazada que nos comanda, no así la Palabra del Todopoderoso, porque simplemente, estamos evitando abrir los ojos y lavarlos, para darnos cuenta de lo mal que andamos o sabiendo lo que intuimos, seguimos ahondando en el mismo error, pero no deseamos reconocerlo y eso nos hace ciegos ante la claridad que está frente a nuestros ojos. No nos tomamos momentos para reflexionar sobre cómo vamos, porque creemos que distrayéndonos estamos resolviendo el problema y lo que hacemos es eludirlo.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Reflexión del Día

Uno de los grandes legados que tenemos como seres humanos ante Jesús, es tener frente a nosotros nuestros propios espejos de vida, que en este caso son o fueron nuestros ancestros o ascendientes. Nuestros bisabuelos, abuelos y padres. Mirar con honra y respeto su caminar y sus vida; honrar su historia y su proceder y saber que con los instrumentos que tenían a mano en su conocimiento hicieron cuanto pudieron. Nos toca a cada uno en su momento hacer la mejoría en lo que pudo ser un yerro generacional. Venimos a esta vida a transformarnos y transformar existencia, la propia y la de quienes hoy siguen y miran nuestros pasos. Saber que muchas cosas influyen en nuestra conducta y forma de comportarnos ante los demás y es muchas veces fruto de lo que hemos aprendido por generaciones o es fruto de lo que tenemos en nuestros propios genes que nos definen. Nuestro gran papel es poder ver con los ojos del corazón y desde el amor, todo aquello que tienda a mejorar quienes somos, para que aquellos con quienes hacemos vida, puedan aprender en forma distinta o hacer el cambio en aquellas situaciones que siempre han caracterizado de quienes hemos provenido. 

Dar gracias por lo que hemos recibido y pedir a Dios que nos ayude en aprender la lección para desde el respeto, hacer el cambio que nos corresponde. Es muchas veces una manera de amarnos y amar a toda aquellos que compartirán nuestra existencia. Como Dice Jesús en el Evangelio: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Nada hacemos con criticarnos o criticar de dónde venimos, sino estamos dispuestos a mejorar quienes somos y se trata, no de desmeritar sino de hacer el reconocimiento y con las virtudes de todos aquellos de quienes provenimos, hacerlo mucho mejor, desde el amor. Alejemos de nosotros lo que puede impedirnos vernos y ser acorde la voluntad de Dios.